
Construídas en un astillero inglés, las cañoneras fueron traídas por partes, arribando al puerto de Arica -que por aquellos tiempos formaba parte del territorio del Perú- para posteriormente ser llevadas por ferrocarril hasta la ciudad de Tacna. Desde allí las piezas fueron llevadas a lomo de burro hasta las costas del Lago Titicaca para ser rearmadas, lo que se logró con éxito funcionando la embarcación por más de un siglo.
Dado de baja por la Marina de Guerra, comenzó a deteriorarse y fue en el año 1987 que la adquirió la Asociación Yavarí, a cargo de Muriel Larken, iniciándose los trabajos de restauración. Hoy en día el recorrido incluye un paseo por las principales cubiertas, la proa y la sala de máquinas, donde se aprecia – aún en funcionamiento- el viejo motor Bolinder.