Vale un Perú
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Vale un Perú

Cuántas veces habremos escuchado el dicho “Vale un Perú”, como signo de la máxima riqueza. Así era su prosperidad económica en la época de la Colonia. Pero en cuanto a geografía, climatología, naturaleza, biodiversidad, cultura, etc, Perú sigue siendo paradigma de abundancia y contrastes inimaginables.

Casona de San Marcos

Casona de San Marcos

Este gran país, de 1.285.215,6 km2, reúne todos los ecosistemas naturales conocidos en el mundo: desde desiertos áridos o con vegetación, bajos y de altura, a ceja de selva (Rupa Rupa), selvas altas (Shachapuyu ó bosques de nubes), bajas (Yungas), altiplano (Puna), pasando por sierras de fértiles valles, estrechas quebradas o con nieves perpetuas, microclimas de selva a más de 3.000 metros de altura, y un sinfín de entornos que marcan hitos.

Los peruanos proclaman orgullosos que en su tierra nace el río más caudaloso, ancho y largo del mundo, el Amazonas, con 7.872 km. de longitud; el Titicaca (3.808 m.s.n.m.) es el lago navegable más alto del mundo, el Huascarán (6.768 m.s.n.m.), el segundo pico de América, la vía férrea de la Oroya es la más alta jamás construida, en Ticlio, a 4.818 m.s.n.m.; el desierto de Tacna, junto al de Atacama, en origen perteneciente al Perú, son los más áridos de cuantos existen. El Cañón del Cotahuasi (3.354 m.) es el más profundo del planeta, superando al Colorado, e incluso al del Colca, también en Arequipa.

Cebiche-Perú

Cebiche-Perú

El habitante de los Andes, el Quechua, ha sido conocido siempre por su nostalgia, lo que llaman lamento andino, añoranza por el pasado inca; Es meditabundo y aparentemente cerrado, pero muy hospitalario y proclive a festejos. Vive el presente anclado al pasado a través de sus ritos. Y en el Ande no hay rito sin fiesta, ni fiesta sin trago. Son muy jaraneros al punto que, como ellos declaran, “un peruano no suele beber, pero cuando bebe, lo hace hasta caer”, en el éxtasis de la celebración con chicha, la bebida sagrada que les comunica con los dioses, que hoy se puede trocar por una deliciosa Cusqueña, la cervecita jaranera.

En cambio, el selvático es abierto y siempre sonriente. Nunca se verá a un nativo de Amazonas con el gesto serio, como parte de ese derroche de color y alegría que los mil verdes de la naturaleza y los interminables coloridos de las aves le regalan cada día.

Nevado de Uspaccocha-Perú

Nevado de Uspaccocha-Perú

En el Perú todo ocurre de repente, esa expresión siempre en boca de todos, al igual que puedes pasar de la costa a 4.800 metros de altura en dos horas por carretera, o del más seco desierto a la más abigarrada selva en una jornada; de una sequía a un diluvio, sus estados de ánimo y actividades también varían así. De hecho, preguntes lo que preguntes, ésta será la respuesta: “¿Crees que lloverá? De repente… ¿Vendrás mañana? De repente… ¿Te gusta mi sombrero? De repente… ¿Te apetece un trago? De repente…

En contraste con esto, o a consecuencia de ello, el tiempo para ellos no existe. No esperemos controlar nada en horas, ese concepto que no tiene más sentido que el verlo reflejado en un bonito reloj del que presumirán como adorno. Para el andino, heredero de los Incas, nunca existió el pasado ni el futuro, todo se reúne en el presente y lo que ocurrirá en el futuro no es más que un Pachacutec, un volteo de todo lo anterior, para volver al orden original, una recurrencia, que cada cierto tiempo se repite.

Pisco Sour

Pisco Sour

Esto ocurrió en la época del noveno Inca Pachacutec, y según ellos, ahora se está viviendo otro Pachacutec, así que, de nada sirve esperar un tiempo que no llegará… lo más que podemos obtener como dato ante una espera, es un ahora…, que no se materializa hasta no escuchar ahoritita no más, lo que premoniza que puede tardar menos de una luna en llegar. Pero en disfrutar del transcurrir del tiempo, está el secreto de la esencia de su personalidad.

Aparte del encanto de su gente, primer aspecto a considerar, no olvidemos que el Imperio Inca se originó aquí y convirtió a la ciudad del Cusco (Q´osqo se sigue llamando, en quechua) en origen y centro de este gran territorio, y hasta hoy se alza impresionante con su arquitectura noble, con esas piedras perfectamente ensambladas, de modo que “ni la hoja de una cuchilla cabe entre ellas”, como relataban los cronistas, tal como apreciamos en Machu Picchu, ese complejo arquitectónico sagrado, creado “a medida de los dioses”, una maravilla arqueológica en el entorno de otra maravilla de la Naturaleza, la selva alto-andina.

Vista panorámica de Machu Picchu

Vista panorámica de Machu Picchu